Entrevista a Bilma Acuña de Madres contra el Paco: «No hay que tomar a tu hijo como enemigo»

Veinte años de lucha. Veinte años de amor. Madres contra el Paco y por la vida nació para la misma época en que Argentina volvía a romperse en dos: fines de 2001. Bilma Acuña y otras madres de Ciudad Oculta empezaron a reunirse de forma espontánea porque notaban que con «el paco hacía mucho daño en muy poco tiempo»Sin recursos pero con un corazón enorme, un puñado de madres comenzaron a reunirse, hablar, acompañarse y a tender redes hacia afuera del barrio para ayudar a sus hijos y ayudarse. El movimiento creció y se extendió a otros barrios como Lomas de Zamora, Avellaneda, Barrio Mitre, La Boca y algunos más. A veinte años de su nacimiento, una de sus fundadoras nos cuenta por qué Madres contra el Paco… sigue vigente y en pie.

¿Cuándo y por qué se funda Madres contra el Paco?

A fines de 2001, cuando las madres detectamos que el paco hacía mucho daño en muy poco tiempo. Si bien conocíamos otro tipo de consumo, como las drogas inyectables, la cocaína y todo lo demás, nos dimos cuenta de que el deterioro era mucho más rápido que los otros consumos. Entonces las mamás comunes, sencillas, simplemente mamás, decidimos juntarnos a ver qué se podía hacer con esto. En este tiempo nos dimos cuenta de que no había muchos lugares de tratamiento para nuestros hijos, no había prácticamente nada. Empezamos a juntarnos y lograr que se abrieran lugares de tratamiento, como Casa Flores, Casa Puerto y Casa Faro. A partir del dolor y de todos los vacíos que había, empezamos a encontrarnos las mamás y se logró eso y acompañar a nuestros hijos. Nos juntábamos en los pasillos, repartíamos volantes y en aquel entonces, Gastón Pauls nos conoció y nos hizo una nota y eso nos abrió muchas puertas. 

En principio nos reuníamos nosotras como un grupo de autoayuda y empezamos a buscar profesionales que nos guíen para no sentirnos tan solas. Cuando vos te encontrás con este problema, pensás que sos la única a la que le pasa. Y no somos las únicas. Para no sentirnos solas, tratamos de estar juntas y nos acompañamos mutuamente. Todo lo hacemos a pulmón y tenemos pequeños logros a partir de la ayuda que recibimos. Nosotras simplemente lo hacemos de corazón. 

¿Cómo es la asistencia que brinda Madres contra el paco?

Nosotros no hacemos asistencia, sí acompañamos y hacemos redes con lugares que hacen tratamientos, asociaciones civiles y del Gobierno, que están en todo el país. Acompañamos a las familias, a las madres. También hacemos redes con lugares de recreación, lugares para hacer deportes, con comunidades terapéuticas para poder sacarlos adelante y que se recuperen. Para que ellos no estén solos tampoco.

¿Cómo afecta la adicción de otro a un familiar o amigo?

Desde ya que la primera víctima es el chico. Segundo, la familia. Y tercero, la comunidad. Afecta muchísimo tener alguien querido en el consumo. Genera violencia, genera angustia, genera un montón de sentimientos encontrados. Una se encuentra muy sola en esto y no se sabe cómo actuar, porque de repente el ser que más amás en la vida, que es tu hijo, se vuelve tu enemigo. Entonces hay que tratar de no personalizar esa agresión. Es difícil, pero no imposible. Por eso tratamos de juntarnos. 

¿Qué le dirías a los familiares que quieren acercarse a madres y no se animan?

Que se acerquen. Siempre es bueno sentirse acompañada y no sola. Muchas madres se han enfermado por este tema, terminan tomando medicaciones o con enfermedades terribles por este dolor tan grande y porque todo te afecta y repercute en el cuerpo. El dolor es así. En nosotras encuentran apoyo. Conversar hace bien, no estar aislado, no estar solo, tratar siempre de hacer algo y no tomar a tu hijo como enemigo que está pidiendo ayuda a gritos. 

¿Por qué creés que no hay un movimiento de Padres contra el paco?

Quizás a los padres les cuesta más. A los hombres les cuesta más todo, yo la verdad no entiendo. Y en nuestro caso, la mayoría somos mamás solas, donde la figura paterna también falla. 

CONTACTO

 

¿Sos Adicto?

Esta es una pregunta que sólo tú puedes contestar. Todos hemos contestado «sí» a distinta cantidad de preguntas. El número en sí no tiene tanta importancia como el hecho de saber cómo nos sentíamos por dentro y cómo la adicción había afectado nuestra vida. En algunas de estas preguntas ni siquiera se mencionan las drogas, porque la adicción es una enfermedad traicionera que afecta todas las áreas de nuestra vida, incluso las que en un principio parecen tener poco que ver con la droga. Los distintos tipos de drogas que consumíamos no tenían tanta importancia, como las razones que nos hacían tomarlas y el resultado que produjeron en nosotros. La primera vez que leímos estas preguntas, nos espantó la idea de que pudiéramos ser adictos. Algunos intentamos rechazarla diciéndonos: «¡Bah!, estas preguntas no tienen sentido.» o «Yo soy diferente. Sé que tomo drogas, pero no soy adicto: tengo problemas reales de familia/trabajo/afectivos.» o «Lo que pasa es que ahora estoy pasando por una mala racha.» o «Podré parar cuando encuentre el trabajo, la persona, etc. que necesito.» Si eres adicto, antes de que puedas hacer ningún progreso hacia la recuperación, primero tienes que admitir que tienes un problema con las drogas. Estas preguntas, siempre que las hayas abordado con honestidad, pueden servir para mostrarte cómo el consumo de drogas ha hecho tu vida ingobernable. La adicción es una enfermedad que, sin la recuperación, termina en cárceles, hospitales, manicomios o con la muerte. Muchos llegamos a Narcóticos Anónimos porque las drogas ya no nos daban lo que nos hacía falta. La adicción nos quita la dignidad, el amor propio, la familia, los seres queridos y hasta el mismo deseo de vivir. Si todavía no has llegado a este punto de tu adicción, no hace falta que llegues. Sabemos que nuestro infierno estaba dentro de nosotros. Si quieres ayuda, la puedes encontrar en Narcóticos Anónimos. «Buscábamos una respuesta cuando pedimos ayuda y encontramos Narcóticos Anónimos. Llegamos a nuestra primera reunión derrotados y sin saber lo que nos esperaba. Después de haber estado en una o en varias reuniones, empezamos a sentir que los demás se preocupaban por nosotros y estaban dispuestos a ayudarnos. Aunque nuestra mente nos decía que nunca lo conseguiríamos, las personas de la confraternidad nos dieron esperanzas insistiendo en nuestras posibilidades de recuperación. Descubrimos que cualquiera de las cosas que hubiéramos

Los adictos en recuperación son la fuerza que impulsa este movimiento.

Juntos podemos lo que solos nunca podíamos.
Si sos adicto y hoy estás limpio, sos un milagro. Te necesitamos!

Las adicciones no distinguen edad ni sexo ni clase social ni geografía.

Nos atraviesan como sociedad y a todos nos afectan directa o indirectamente.

Aunque si somos conscientes de la problemática podemos combatirlas,

¡se puede!
Pero es necesario que todos nos involucremos en la solución,

¡Por muchos más Seres Libres, sumate al movimiento!